La Educación es el talón de Aquiles para el
progreso y desarrollo de cualquier país. Decía
Einstein: “Los imperios del futuro serán imperios del conocimiento”. Los
países que invirtieron e invierten en educación han logrado salir de la pobreza
y subdesarrollo en el cual se encontraban, como es así Singapur, que actualmente,
tiene dos de sus Universidades entre las doscientas mejores del mundo, según lo publicado en Londres por el
Times
Higher Education 2011-2012.
En Paraguay; la constitución Nacional
establece, en el artículo 85, que del presupuesto General de la Nación, lo destinado
a la Educación no será inferior al veinte por ciento del total asignado a la
Administración Central, excluidos los
préstamos y las donaciones; un mandato de la Carta Magna (1992) que nunca se ha
respetado ni cumplido, desde su promulgación. La imperiosa necesidad que hay en
nuestro país, es que todos los jóvenes tengan igualdad de oportunidades en la
educación, en los diferentes niveles de enseñanza primarias, hasta la Educación
Superior. Además, se debe ampliar exponencialmente la inversión en
investigación y desarrollo.
Todas las ideologías políticas, tanto de
derecha e izquierda, convergen en que es necesario invertir en la Educación,
para mejorar la situación de la población, del país donde están. La inversión
mínima, que un país debe realizar en educación es del 10% del Producto Interno
Bruto (PIB), y actualmente dicha inversión, en Paraguay, es de solo 4,85%.
Además, hay que tener en cuenta que nuestro PIB es el más bajo de la región.
La riqueza de un país no radica, solamente,
en sus recursos naturales, pues muchos países no tienen los recursos que existen
en nuestro país, pero son potencias económicos del mundo, como Japón y Suiza.
La riqueza de un país está en los recursos humanos, en la gente preparada y
capacitada. En nuestro país, la mano de obra barata significa también, mano de
obra no calificada que solo benefician a algunas empresas para externalizar
costos, pero (esas personas) nunca van a poder ampliar sus horizontes,
posibilidades y oportunidades laborales.
El progreso económico de un país depende, en
gran parte, de la producción de bienes de capitales nuevos. Así, la formación
del capital nace de dos hechos económicos: la Inversión y el Ahorro. La
formación del capital según Juan Bautista Rivarola, en su libro Economía Política (2005) “es el hecho económico de la más alta
importancia, tanto para los individuos y empresas, así como para un país”. Cuanto mayor es el
capital, mayor será la producción, tanto de las empresas, como de los países.
Teniendo en cuenta su importancia, es uno de los factores más difíciles de
encontrar en los países de menor
desarrollo. La formación de capital sirve para dos fines: Sustituir los bienes
de capital existentes, o sea se debe aumentar la cantidad de bienes de capital
existentes, para que se pueda producir más; sirve también para crear nuevos bienes
de producción, para aumentar la producción, o bien producir cosas que hasta ahora
no se había producido.
Según el profesor H. Kitamura, de la
Universidad de Tokyo, citado por Juan
Bautista R. afirma que “Solo el desarrollo
económico planificado, puede esperar la consecución de una tasa de crecimiento
que sea políticamente aceptable y capaz de captarse el entusiasmo y el apoyo
popular”.
Benjamín Fernández Bogado en su
libro A Sacudirse: Claves para la
construcción de una nueva República (2006) afirma que “el Estado no ha
protegido al inversor dándole seguridad y confianza…ahuyentando a quienes creen
todavía que Paraguay se merece un destino mejor que el que tiene”. Además,
menciona que “hace falta instituciones que funcionen, las que tenemos solo
están de fachadas”.
La mayoría de las empresas que
quieren instalarse en el país deben “contribuir” con porcentajes, para que
puedan facilitar su apertura y operar sin dificultades o, de alguna manera,
serán extorsionados y chantajeados. Hay una importante cantidad de fuga de capitales, de los propios
compatriotas que no encuentran garantías suficientes para sus inversiones, más
aun, existe una desconfianza de inversionistas extranjeros.
Es así, que se deben dar
garantías y seguridad a todos los que quieran invertir en nuestro país, con
todas las ventajas comparativas que tenemos y lograr ser productivos y competitivos.
Incrementando la
inversión en educación, dentro de los próximos 50 años se podrá ir mejorando la
calidad de vida de las personas que viven en nuestro país. Así, se deben
fortalecer, también, las instituciones para incentivar y atraer a
inversionistas extranjeros, haciendo cumplir las leyes vigentes. Esto permitirá
que se puedan instalar fábricas, para procesar las materias primas y
exportarlas a otros países, como productos terminados, buscando mercado para
ello. Al mejorar, en estos dos aspectos se podrá tener más industrias, que a su
vez incrementará y utilizará mano de obra calificada, logrando la creación de más
fuentes de trabajo. Para que genere valor agregado en nuestro país.

Interesante reflexión estimado amigo.
ResponderEliminarGracias, Profesor!
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